La declaración de la CIB ante el 69º período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU hace hincapié en la igualdad como elemento esencial para una paz duradera.

CIB Nueva York: La igualdad de mujeres y hombres es esencial para crear sociedades pacíficas

7 de marzo de 2025

CIB NUEVA YORK — El avance de la mujer, basado en el principio espiritual de la igualdad de mujeres y hombres, no es una mera aspiración sino una condición necesaria para la paz, afirma la Comunidad Internacional Bahá’í (CIB) en una declaración publicada para el 69º periodo de sesiones de la Comisión de Naciones Unidas sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer.

La declaración, titulada Colaboración plena: El avance de la mujer como requisito indispensable de las sociedades pacíficas, subraya que la igualdad verdadera exige una transformación que vaya más allá de las reformas políticas para poder atajar las raíces espirituales y culturales de la desigualdad. Esta declaración coincide con la conmemoración de los 30 años de la histórica Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer de Beijing.

Liliane Nkunzimana, representante de la Comunidad Internacional Bahá’í en la Oficina de Nueva York, destacó que: «Las doce esferas de especial preocupación que se concretaron en Beijing constituyeron un importante avance en materia de igualdad de mujeres y hombres. Sin embargo, muchos de estos avances se han visto erosionados por retrocesos en la política y otras fuerzas, desde el nivel local hasta la escena internacional. Esto supone un retroceso preocupante. Y debería empujarnos a identificar enfoques más duraderos hacia la transformación».

La declaración pone de manifiesto la relación entre la igualdad de mujeres y hombres y la paz, al resaltar que las sociedades con mayores niveles de igualdad tienden a experimentar niveles más bajos de conflictos violentos y que los procesos de paz en los que participan las mujeres tienden a ser más duraderos. No obstante, pone el énfasis en que un verdadero cambio duradero debe ir más allá de las reformas institucionales e incorporar la transformación de las mentalidades individuales y de las normas sociales.

«Hasta que la transformación no se consolide en las mentalidades y se manifieste en la cultura, las causas subyacentes del prejuicio y de la discriminación, incrustadas en los sistemas y estructuras sociales, seguirán sin ser cuestionadas y continuarán perpetuando la injusticia», reza la declaración.

Para ilustrar la manera en que esta transformación puede producirse a nivel local, la declaración cita las experiencias en Bihar (India) donde los programas educativos bahá’ís fomentaron la reflexión sobre el principio de que todo individuo, independientemente de su género, es noble por naturaleza. A medida que los miembros de esta comunidad local analizaban este y otros principios bahá’ís, como la justicia y la unidad de la humanidad, comenzaron a reconocer las contradicciones entre su creencia en la igualdad y las arraigadas prácticas sociales que han limitado las oportunidades de las mujeres en la educación y la toma de decisiones.

En respuesta, la comunidad creó espacios de debate en los que las familias discutieron abiertamente estos temas. Mediante diálogos sinceros, guiados por principios espirituales, los participantes analizaron la forma en que las actitudes inveteradas actuaban como barreras para el progreso de las mujeres, como la creencia de que el papel principal de las hijas era el de casarse, la percepción de las mujeres como «impuras» durante la menstruación o la suposición de que era peligroso que las niñas recorran largas distancias para acudir a la escuela.

Los debates en Bihar arrojaron luz sobre la forma en que estas opiniones se traducían en la vida diaria: a menudo se daba prioridad a los niños para la escolarización, se asignaban recursos financieros a las dotes en lugar de a la educación y se excluía a las mujeres de los puestos de liderazgo y de los espacios de toma de decisiones.

El proceso de descubrimiento social y espiritual en Bihar llevó a acciones concretas. Los vecinos y amigos comenzaron a trabajar de manera colectiva para eliminar los obstáculos identificados mediante la creación de nuevas oportunidades educativas que hacían hincapie en el desarrollo moral e intelectual de todos los niños, independientemente de su sexo.

Muchos miembros de esa comunidad han atestiguado cómo la aplicación de los principios espirituales en diferentes esferas de la vida puede llevar a la evolución hacia una nueva cultura: una que refleje cada vez más la verdad de la igualdad tanto en la creencia como en la práctica. Estas acciones han promovido un mayor respeto y confianza mutuas entre hombres y mujeres, que se extiende desde los hogares a la comunidad en general, ofreciendo atisbos de cómo puede afianzarse un cambio social sostenible.

Como parte de sus actividades sistemáticas para hacer aportaciones a los díalogos sobre la igualdad de mujeres y hombres, la Comunidad Internacional Bahá’í participará en el 69º periodo de sesiones de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer, que se inicia la semana próxima en la sede de la ONU en Nueva York. La declaración de la CIB puede consultarse aquí (en inglés).